El fraude en seguros abarca a una amplia gama de estrategias delictuales que van desde el auto-robo de vehículos o de partes, la destrucción intencional, intentar asegurar bienes ya siniestrados, a denunciar pérdidas y/o daños inexistentes, para nombrar solo algunos ejemplos.
Para la industria del seguro, hay un alto costo a raíz del fraude, y según informes realizados el costo para las empresas ronda los 55.000 millones de pesos al año.
Aunque se trata de un problema mundial, en la Argentina aproximadamente el 45% de las denuncias de siniestro son falsas o exageradas, una cifra que en otros países oscila entre el 38 y el 40 %.
Para mantenerse actualizadas con las expectativas del cliente, las compañías de seguro están trabajando en la transformación digital, que implica la modernización de los sistemas centrales, la automatización de procesos y el trabajo con inteligencia artificial.
El reto para las aseguradoras consiste en mejorar las habilidades de detección de fraude sin afectar negativamente el proceso de los reclamos reales y legítimos. En este camino, el Big Data & Analytics son los aliados para proteger a las organizaciones, asegurarse de brindar buenas experiencias a los asegurados y hacer a esta industria transparente, para evitar que el cliente honesto deba pagar más.
El primer paso para descubrir un fraude reside en identificar los factores que dan origen al engaño. Saber qué fenómenos o pautas ocurren recurrentemente antes, durante y después del mismo y analizarlos en profundidad para predecir y detectar estas situaciones de trampa.
Hoy se pueden aplicar tecnologías para tomar decisiones. Un ejemplo de esto es el servicio de telemática sobre el cual se sustenta ITURAN SCORING, que permite a las aseguradoras realizar planes a medida, basados en el uso real del automóvil (UBI), permitiendo dimensionar y evaluar el riesgo de cada cliente según sus hábitos de manejo y su estilo de conducción, brindando así una mayor profundidad de análisis, evaluación y seguimiento de la cartera. De este modo, se puede optimizar el negocio al conocer el uso de cada asegurado con la obtención de informes detallados, y ajustando el valor de la póliza en función del uso de cada cliente y su exposición al riesgo, reduciendo la cantidad de fraudes y siniestros asumidos por las compañías de seguro. Desde el lugar del asegurado, la telemática implica principalmente poder pagar un precio justo o “el mejor precio” para tener el mejor seguro. Otra funcionalidad que posee esta tecnología es que puede detectar accidentes, alertando en tiempo real, permitiendo ahorrar minutos críticos y vitales ante este tipo de emergencias, además de la detección de maniobras bruscas y proporcionar asistencia para el ahorro de combustible.

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