Hoy nos encontramos con un perfil de consumidor completamente diferente al de hace apenas un par de años.
Por eso, más que nunca se hace imprescindible entender cuáles son los motivos de contratación, las nuevas demandas y los perfiles de estos usuarios, que solicitan servicios funcionales y 100% digitales.
Son usuarios que necesitan transparencia en los procesos y entenderlos para sentirse parte. Necesitan acceso a la información, porque dan datos personales, y requieren saber de qué se trata aquello por lo que están pagando, si el servicio vale lo que abonan y, además, esa información la necesitan a un click.
En cuanto a los modelos de seguro automotor (UBI), son tres los más destacados que permiten tomar dimensiones de acuerdo al uso. Uno es el pago por uso (pay as you drive), que mide los kilómetros y las horas recorridas. Otro, es el pago por comportamiento de uso (pay how you drive) y, el último, es telemática total, que consiste en un mix de información de cómo, dónde, cuándo y cuánto se usa el vehículo, adaptado a las necesidades de las compañías de seguro.
La clave es qué se hace y cómo se hace para administrar toda esa información, para poder darle un sentido y un valor agregado a los usuarios y al negocio.
En este sentido, la telemática como herramienta de transformación tiene un doble beneficio, por un lado para la compañía de seguros y, por el otro, para el asegurado. El conductor paga el precio justo por el uso y por mejorar el estilo de manejo, además de poder tener un diagnóstico del auto según la tecnología que se use y ser asistido frente a una emergencia.
Desde el punto de vista de la compañía de seguros permite rentabilizar la cartera, atraer clientes, fidelizarlos, conocerlos, y por otro lado, reducir costos y fraudes.

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